La idea

Hubiera sido imposible pensar en el proyecto de construir un monumento sin el contacto con el Uruguay, su gente y su historia.                                                                                                                    En las conversaciones con personas que habían sufrido detenciones y torturas o que habían perdido sus hijos y nietos, los hechos  entraron en perspectiva y pudieron ser relacionados; surgieron emociones que desembocaron en un diálogo artístico con la temática de la violencia política, la tortura y los derechos humanos.

El lugar

La memoria tendrá un lugar céntrico: en Tres Cruces, cerca de la terminal de ómnibus que conecta Montevideo con todo el país. En este punto de la ciudad, donde la gente cruza los grandes bulevares para llegar a los hospitales, al centro de la ciudad o una de las numerosas paradas del transporte público urbano, hay un espacio de tranquilidad: la Plaza de la Democracia.

Su donación

Aquí usted puede convertirse en parte del proyecto y donar para que el monumento se haga realidad. El proyecto se financia íntegramente con donaciones. Todos los aportes son bienvenidos. Las donaciones pueden ser descontadas del impuesto a la renta personal.

Construimos un monumento –

gracias a su donación

A diferencia de mi trabajo artístico anterior, este proyecto parte de una idea concreta: diseñar un lugar para el recuerdo, el diálogo crítico, el intercambio en una plaza céntrica de Montevideo. No solo las organizaciones de derechos humanos y quienes estuvieron afectados por las violaciones de los derechos humanos y la amnistía a los victimarios en Uruguay se ocupan del tema. Un proyecto de monumento que sea capaz de involucrar a la población y que invite a grupos e individuos por igual a participar contribuye al proceso de sanación de la sociedad.

“Cuando una sociedad pierde las referencias morales, cuando la libertad pasa a ser un anhelo, cuando las familias se desgajan, cuando todo se nos impone más allá de nuestra voluntad, las consecuencias se pagan por generaciones.”

Carlos Varela Nestier, Montevideo Ex-Presidente de la Junta Departamental de Montevideo

Un monumento tiene como destinatarios a las víctimas, pero no solo a ellas: le sirve a la sociedad entera como un lugar de recuerdo y diálogo crítico, como punto de cristalización de la historia en el espacio. Las “heridas psíquicas”, “las secuelas tardías de lo indecible”, siguen impactando en la sociedad. Ni las injusticias políticamente motivadas, los asesinatos de inocentes, la tortura ni los crímenes de lesa humanidad pueden ser suprimidos o callados: llaman a la confrontación crítica, la expiación, la documentación, porque de lo contrario seguirán intoxicando a la sociedad, para reaparecer en el momento y el lugar menos esperado.

© Jürgen Wilms

Desde el inicio el monumento fue pensado para una plaza céntrica de Montevideo. Su ubicación debe facilitar el contacto casual, el descubrimiento al pasar, la pausa para la reflexión en medio de la vida cotidiana. Por esto la decisión a favor de una plaza céntrica con buena visibilidad, con fuerte concurrencia de peatones, fue un primer paso importante hacia la realización del proyecto.

 

La Plaza de la Democracia, ubicada sobre Avenida Italia, al frente de la terminal de ómnibus y el centro comercial Tres Cruces, cumple esos requisitos. La aprobación del proyecto por unanimidad en el Consejo Vecinal del Municipio CH allanó el camino para el apoyo del Intendente y la Junta Departamental de Montevideo.

 

La céntrica ubicación del monumento lleva el recuerdo de las víctimas de la dictadura al centro de la ciudad. Esto resulta especialmente significativo, porque tanto el Memorial por los Detenidos Desaparecidos como el Museo de la Memoria se encuentran en lugares alejados.